Contexto histórico y biografía intelectual de
John Locke (1632-1704)
Historical context and intellectual biography of John
Locke (1632-1704)
Gómez-Pérez,
Rodny
Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)
República Dominicana
rodnygomez5@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0007-6376-2765
Recibido: 2024/09/28 - Publicado:
2024/11/11
Cómo citar:
Gómez-Pérez, R. (2024). Contexto histórico y biografía intelectual de John Locke (1632-1704).
La Barca de Teseo, 2(1), pp.81-96. https://doi.org/10.61780/bdet.v2i1.53
RESUMEN
Este artículo trata sobre los
acontecimientos socio-políticos ocurridos en la Inglaterra del siglo XVII y de
su relación con la evolución del pensamiento político de John Locke. Entiéndase
por estos acontecimientos: la Guerra civil inglesa, el gobierno de Oliver
Cromwell, la Restauración de la
monarquía con los Estuardo (1660) y la Revolución gloriosa de 1688. Los
vínculos de Locke con Lord Ashley, conde de Shaftesbury y la influencia de este
último en la evolución posterior del pensamiento de Locke. Es una panorámica
general sobre la vida y los aspectos intelectuales del llamado padre del
empirismo y del liberalismo político, que busca la comprensión del contexto en
el que se desarrolla nuestro personaje. El marco general de lo tratado en este
trabajo son las ideas y los acontecimientos de la Modernidad europea.
PALABRAS CLAVE
John Locke, guerra
civil inglesa, revolución burguesa, liberalismo político, modernidad.
ABSTRACT
This
article deals with the socio-political events that occurred in 17th century
England and their relationship with the evolution of John Locke's political
thought. By these events we mean: the English Civil War, the government of
Oliver Cromwell, the Restoration of the monarchy with the Stuarts (1660) and
the Glorious Revolution of 1688. Locke's links with Lord Ashley, Earl of
Shaftesbury and the latter's influence on the later evolution of Locke's
thought. It is a general overview of the life and intellectual aspects of the
so-called father of empiricism and political liberalism, which seeks to
understand the context in which our character develops. The general framework
of this work is the ideas and events of European Modernity.
KEYWORDS
John Locke, English Civil War, Bourgeois revolution, Political
liberalism, Modernity.
Introducción
Locke
pertenece a la etapa histórica denominada Edad Moderna, que a grandes rasgos se
caracteriza por cierta división entre la razón y el dogma. Si en la Edad Media
todo giraba en torno a la idea de Dios, en la Modernidad el antropocentrismo
ocupa el lugar del teocentrismo. Algunos de los rasgos peculiares que
caracterizan este período son: el descubrimiento del continente americano,
nuevas teorías en el orden político, y pugnas de tipo religioso, como resultado
del surgimiento del protestantismo. Entre los sistemas y movimientos culturales
más representativos de la historia de la filosofía, algunos son propios de esta
época, como por ejemplo:
a-) El
Racionalismo cartesiano con sus sistemas metafísicos: el Ocasionalismo de
Malebranche, Spinoza y su panteísmo monista, Leibniz con su pluralismo
monádico, y la obra de Pascal.
b-) El
Empirismo con las ideas de Hobbes, Locke, Berkeley, Hume y posteriormente el
sensualismo de condilac.
c-) El
movimiento cultural llamado Ilustración y el enciclopedismo cuyos
representantes más destacados fueron: Rousseau, Voltaire, Kant, Diderot,
Montesquieu, entre otros (toro, 2011, p. 2).
Para
el caso específico del siglo de Locke (XVII), estuvo marcado por constantes
conflictos armados que tuvieron por escenario el continente europeo, tanto por
motivos religiosos, comerciales y geopolíticos. Uno de los conflictos más
representativos de esta época fue la Guerra
de los treinta años (1618-1648). La perspectiva tradicional que se
ofrece sobre este conflicto es que se trata de un enfrentamiento eminentemente
religioso entre el protestantismo y la contrarreforma católica, lo cierto es
que la religión contribuyó a la formación de los grupos enfrentados y fue
utilizada como herramienta de propaganda política para enardecer a las masas
populares, ocultando los verdaderos intereses políticos, dinásticos, rivalidades hegemónicas e intereses
geopolíticos y económicos (Alcaine, 2010).
En
el plano económico[1]
el siglo XVII se caracterizó por el desarrollo del comercio, de la navegación y
del colonialismo. En esta etapa los comerciantes adquirieron mucho poder, tanto
económico como político.
En
este siglo toma auge la escritura en las denominadas lenguas vernáculas, es
decir, en las obras literarias se sustituye el latín por el inglés, el francés,
el alemán, el castellano, etc. Esto forma parte del proceso de construcción de
los estados nacionales.
En
el ámbito de las artes y la cultura en general, el movimiento predominante en
el siglo XVII fue el Barroco, que se
caracterizó (entre otras cosas) por el abandono del principio renacentista de
la belleza y la armonía; por un interés en el dinamismo y el movimiento; así
como, por la importancia que se le dispensa a la luz y a sus efectos, tanto en
la concepción de la obra, como en su percepción final.
Hay
también en el arte barroco, específicamente en la pintura, una inclinación naturalista, los pintores de este
movimiento se inspiran preferentemente en la realidad (Rodríguez, 2011).
Al
tratarse este de un escrito que busca contextualizar las ideas del filósofo
empirista John Locke, es decir, que presenta aspectos biográficos,
acontecimientos históricos ocurridos en la Inglaterra de su tiempo (S. XVII), y
como éstos influyeron en su visión filosófica; se ha consultado y analizado
material historiográfico relativo a dicho siglo, y, se ha llevado a cabo un
levantamiento de datos biográficos en un conjunto de escritos relativos a
nuestro autor.
Siglo XVII en Inglaterra
El
siglo XVII inglés se caracteriza por ser muy convulso en el plano político y
social, específicamente por ser el marco de una serie de revoluciones sociales
que marcan el curso de las ideas filosófico políticas de la época.
El
primer conflicto se trata de la Guerra
civil inglesa (1642-1651). Sobre
la importancia histórica y social de este proceso, Francisco A. Avelino (1993)
nos dice lo siguiente:
La
primera revolución burguesa fue la de los Países Bajos acaecida entre los
siglos XVI y XVII, sin embargo, fue la gran revolución inglesa que tuvo lugar
en la cuarta década del siglo XVII el hecho histórico que inicia toda una
cadena de transformaciones sociales, económicas y políticas que hicieron
desaparecer el orden feudal, las monarquías absolutistas y más luego, en
América destruyó el orden colonial del régimen inglés en lo que eran las
antiguas colonias que luego
formaron los Estados Unidos e influyó en la Francia del siglo XVIII y en la
revolución burguesa que coronó el siglo de las luces.
Al
referirse puntualmente a su importancia para la democracia y el desarrollo
capitalista, Avelino nos comenta: “Fue en la Inglaterra del siglo XVII donde por vez primera se plantea un
debate profundo y se instaura el régimen democrático burgués que impulsa el
desarrollo plenamente acelerado del capitalismo”.
Es
en el marco de la guerra civil inglesa y la Restauración donde por vez primera
se profundizó en los postulados de la democracia
representativa:
Las ideas básicas del régimen político de la
democracia representativa, se discutieron cabalmente por primera vez en la
polémica política que se escenifica en el proceso revolucionario inglés en el
período de la guerra civil y la restauración (pp. 325-326).
Sobre
la influencia de la guerra civil en Inglaterra, Bertrand Russell (1946) explica
que:
El conflicto entre el rey y el Parlamento en
la guerra civil dio a los ingleses, de una vez para siempre, un amor a la
transacción y a la moderación, y un temor a llevar una teoría a su conclusión
lógica, que han prevalecido hasta nuestros días.
El
origen del conflicto estuvo en que Carlos I deseaba imponer el absolutismo
frente a las limitaciones de los
parlamentarios. Según Russell, éstos buscaban eliminar el derecho de la
monarquía a conceder monopolios comerciales, y deseaban que el rey reconociese
la imposición de tributos como prerrogativa exclusiva del Parlamento. Libertad
eclesiástica y de conciencia, tanto de opinión como en la práctica, aspiraban a
que las reuniones del Parlamento fuesen regulares y no sólo cuando el rey las
considerase “oportunas” (pp. 599-600).
Desde
el punto de vista ideológico, el rey y la alta nobleza consideraban el poder
político como de origen divino y por tanto ilimitado. Mientras que para la
burguesía el poder se sustenta en el consentimiento del pueblo, así que es
limitado, y ese límite lo representa el
parlamento. En definitiva se trataba de una pugna entre los que deseaban
conservar sus privilegios y los que buscaban conquistar reivindicaciones
(Avelino, 1993, p. 327).
Aunque
la negativa del rey hacia las peticiones parlamentarias fue el origen de la
guerra civil, la causa general de la
misma y de las posteriores transformaciones revolucionarias es el crecimiento
económico de la burguesía como resultado del desarrollo capitalista de la
nación inglesa (ibidem, 326).
El
rey respondió a las exigencias de los legisladores cerrando el parlamento, el
cual debió convocar de nuevo en 1628, pero la petición de derechos del recién
convocado parlamento exasperó al rey, quien vuelve a disolver el parlamento, y
decide gobernar con puño de hierro durante once años. Más adelante, en 1640 con
motivo de la rebelión irlandesa, el rey vuelve a convocar al parlamento[2] (para la aprobación de
impuestos necesarios para la guerra) cuyas condiciones no agradaron al monarca,
quien decidió apresar a los parlamentarios “conspiradores”.
Las
condiciones del parlamento fueron las siguientes[3]:
a-) “La
iglesia no dependerá en adelante del rey sino del parlamento: [sic]
b-) los
ministros serán responsables ante el parlamento quién podrá revocarlos”.
Cuando
los londinenses se enteraron de la situación acudieron armados en defensa del
Parlamento. Así las cosas, Carlos I tuvo que huir, organizar un ejército y
volver a Londres. Así estalló la Guerra
civil (Avelino, 1993 pp.332-333).
El
rey fue seguido por la alta nobleza, ya que sus intereses coincidían con la
monarquía absoluta. Por otro lado, la baja nobleza cerró filas con los
burgueses con el fin de limitar al rey y de paso ampliar el poder del
parlamento. Anglicanos y católicos dieron su respaldo al rey, mientras que los
puritanos con Oliver Cromwell a la cabeza dirigían la burguesía, la cual en su mayoría se conformaba de personas
pertenecientes a la secta puritana y cuyo dogma fue utilizado como herramienta
ideológica conforme a sus pretensiones de clase (ibidem, pp. 326-327).
Finalmente,
la burguesía alcanzó el poder político, con Oliver Cromwell asumiendo el título
de “Lord Protector”, cuyo mandato fue tiránico. A este respecto Avelino nos
dice lo siguiente: “su sentido
de la utilidad en la acción política y la lealtad de los oficiales puritanos a
su persona le permitieron usar el ejército del nuevo modelo para imponer su
voluntad al Parlamento y reprimir las aspiraciones democráticas de los sectores
más avanzados (Avelino, 1993, p. 334)”.
Sobre
este mismo punto, Russell nos indica que: “Durante el resto de vida de
Cromwell, el gobierno de Inglaterra fue una tiranía militar, odiada por una
mayoría creciente de la nación, imposible de eliminar mientras sus partidarios
fueran los únicos que estaban armados” (Russell, 1946, p. 600).
Después
de la muerte de Cromwell, en Inglaterra se restauró la monarquía, este período
se conoce como la Restauración de los Estuardo (1660-1688), Carlos II y Jacobo
II dirigieron a Inglaterra durante este lapso. La relación entre Carlos II y el
Parlamento fue muy distinta a la que tuvo Carlos I. Según Russell, muchas de
las exigencias del Parlamento hechas a Carlos I fueron aceptadas en la
Restauración y Carlos II se comprometió a cumplir lo pactado (ibidem, p. 601).
Parece
que en el plano de la libertad intelectual la situación no fue tan favorable,
ya que según Alan Woods, la coronación de los Estuardo trajo consigo limitaciones para la libertad de pensamiento.
Los seguidores de Francis Bacon fueron perseguidos y expulsados de Oxford y
Cambridge. Aproximadamente desde 1662 a 1695, sobre ellos se impuso una férrea
censura, según lo planteado por Allan Woods (2023, p.87).
En
el caso de Jacobo II su catolicismo
extremo le granjeó el rechazo de algunos grupos religiosos de Inglaterra. Su
política extranjera contribuyó a su ruina, puesto que los Estuardo, buscando
evitar la tributación propia de los tiempos de guerra, situación que los
supeditaría al Parlamento, decidieron desarrollar una política de dependencia,
primero con España y luego con los franceses. El poder creciente del estado
francés despertó la hostilidad de los ingleses, y la revocación del Edicto de
Nantes[4], produjo en los
protestantes ingleses una profunda animadversión contra Luis XIV. Como
resultado de lo dicho, casi todos los ingleses deseaban salir de Jacobo
II. Sobre el proceso revolucionario que
destituyó a Jacobo II y que instauró a Guillermo de Orange en el trono de
Inglaterra en la llamada “Revolución gloriosa”[5], Russell (1946) nos indica
que los ingleses con el temor de volver al caos de la guerra civil o a la
dictadura de Cromwell, y al no existir ninguna manera constitucional para
destituir a Jacobo, entendieron que sólo una revolución corta podía ser viable,
es decir, que asegurara, los derechos parlamentarios, que conservara la
monarquía, pero dependiente del poder legislativo. Esto fue posible, continúa
Russell: “Con una combinación
de la aristocracia y los grandes comerciantes, todo esto se logró en un momento,
sin necesidad de disparar un tiro (p. 601)”.
En
general, la Revolución gloriosa
eliminó el derecho divino de los reyes y estableció la supremacía parlamentaria
en un sistema político (Colomer, 1991, p. 11).
Breve biografía intelectual de John locke
John
Locke (1632-1704), fue filósofo, político y economista inglés. Nació en
Wrington cerca de Bristol. De familia puritana. Su padre fue funcionario
judicial, el cual cuando estalló la guerra civil inglesa (1642) estuvo en el
bando parlamentario fungiendo como capitán de caballería. Locke fue educado en
su propia casa hasta que en 1646 fue enviado a la Westminster School, donde permaneció hasta
1652. Al cumplir los veinte años fue aceptado como estudiante en el Christ
Church College de la universidad de Oxford (Montes L. , 2004). Después de
cursar los grados necesarios fue nombrado profesor en dicha institución (1659),
ejerciendo como Lector de Retórica y de Griego, también ocupó el cargo de
Censor de Filosofía moral.
Cuando
Locke comenzó sus estudios de filosofía en Oxford[6] se percató de que lo que
se enseñaba allí, era una forma de escolasticismo “petrificada y bastante
degenerada”, lo que produjo en él un gran rechazo, ya que consideraba dicha
corriente como extraviada “en términos oscuros y problemas rebuscados”. Fue Descartes
quien –entre otras cosas- despertó su interés por la filosofía, y no lo
aprendido en Oxford. A pesar de que nunca llegó a ser cartesiano, este le
mostró que era posible tener un pensamiento ordenado y diáfano, tanto dentro
del campo filosófico como fuera del mismo (Copleston, 1993, p. 70).
Los
estudios de Locke en la universidad de Oxford no sólo fueron filosóficos,
también incursionó en la física, la química y más tarde (1674) alcanzó el
título de licenciado en medicina, aunque, no obtuvo el grado de doctor
(ibidem). Durante su estancia en Oxford su mentor fue Robert Boyle[7], uno de los principales
del grupo científico de Oxford, que más adelante devino en la Royal Society.
En
1665 interrumpió su trabajo académico para incorporarse como secretario de una
misión diplomática ante el Elector de Brandemburgo con el fin de asegurar sino
su apoyo, por lo menos su neutralidad, en la segunda guerra anglo-holandesa. A
su retorno (1666) se puso a su
disposición la embajada inglesa en España, cargo que no aceptó, con el objeto
de volver a Oxford, y retomar sus estudios de medicina (Fernández y Soto, 2006,
p. 145).
En
1666 conoció a Lord Ashley, más tarde Conde de Shaftesbury, uno de los
fundadores del partido liberal Whig,
a partir de ese momento trabajó para él como médico, asesor y preceptor de sus
nietos. Locke formó parte de la vida política, asumiendo algunos cargos
públicos modestos. Con el fin de aquilatar la importancia política de Lord
Ashley y su posible influencia sobre el pensamiento de Locke, Josep M. Colomer
(1991,) nos dice
lo siguiente:
Hay que tener en cuenta que Locke fue el
hombre de confianza de uno de los más importantes políticos de la Inglaterra
del siglo xvll, Anthony A. C.
Shaftesbury, defensor de la tolerancia religiosa, las libertades civiles
individuales y el poder legislativo del parlamento, portavoz de la oposición y
fundador del partido whig, Shaftesbury era además un destacado propietario de
tierras y comerciante con las colonias, que concebía la laboriosidad agrícola y
la libertad de comercio como unos factores de bienestar que requerían la
reducción de la regulación de los poderes públicos sobre la actividad
económica. Todo parece indicar que fue sobre todo el trabajo de Locke a su
lado, confeccionando informes, discursos y leyes sometidas a deliberación
parlamentaría, atendiendo a la correspondencia del político, asistiendo a sus
mítines y convirtiéndose en el tutor de su nieto, lo que catalizó su
pensamiento (p. 15).
Según
Laslett (como se citó en Miranda, 1991), la inclinación filosófica de Locke se
debe (ya vimos que en parte se debe a Descartes), a la relación estrecha que
mantuvo con Shaftesbury, ya que, estuvo expuesto al ambiente político e
intelectual de la Restauración, evidencia de esto, son los apuntes de Locke
pertenecientes a esta época.
En
1672 cuando Shaftesbury se convirtió en Lord Canciller, nombró a Locke
secretario para la presentación de beneficios eclesiásticos. En 1673 Locke
asumió el cargo de secretario del Consejo de Comercio y Agricultura; pero la carrera política de Lord Ashley se
vino abajo, y el filósofo retornó a Oxford, donde aún conservaba su puesto de
Lector en la Christ Church. Sin embargo, debido a su mala salud optó por irse a
Francia en 1675 (Copleston, 1993, p.71).
En
Francia, Locke vivió cerca de cuatro años (1675-1679), donde entró en contacto
con cartesianos, anticartesianos y gasendistas. En este período comenzó a
trabajar en su Ensayo sobre el
entendimiento humano. Locke regresó a Inglaterra, a pedido de Shaftesbury
con el propósito de ayudarlo con el Exclusion Bill[8],
el cual estimuló un nuevo enfrentamiento entre Carlos II y el Parlamento, que
dio como resultado la disolución del cuerpo legislativo.
Shaftesbury
conspiró contra el monarca absolutista y, debido a que fue descubierto, tuvo
que marcharse a Holanda, donde murió en 1683. Locke sintiendo su vida
amenazada, huyó a Holanda en el transcurso de ese mismo año. Carlos II falleció
en 1685, y el nombre de Locke fue inscrito en la lista de los proscritos del
nuevo gobierno, por motivo de la rebelión de Monmouth.[9] Vivió bajo un nombre
distinto, y no volvió a Inglaterra hasta después de la “Revolución Gloriosa” de
1688 que llevó al trono de Inglaterra al holandés Guillermo de Orange
(Copleston, 1993, p. 72).
Su
estadía en Países Bajos se prolongó por seis años en los que iba de una ciudad
a otra con nombre distinto con el objeto de despistar a los espías enviados por
Carlos II, quienes informaron a este que Locke mantenía contacto con otros
desafectos al gobierno inglés. Por esta razón fue despedido del Christ Church
College donde ejercía como profesor.
Allí
conoció a los teólogos Jean Le Clerc y Philipp Van Limborch quienes
contribuyeron a expandir su visión sobre la tolerancia religiosa (Gil-Delgado,
2013).
Por
razones de salud (era asmático), renunció al cargo que le ofrecieron como
embajador ante el elector de Brandemburgo; aun así, aceptó un puesto de menor
nivel en Londres, en 1691 se retiró a Gates, en Essex (Copleston, 1993, p.72).
A partir de entonces, dedicó su vida a escribir y a las múltiples controversias
que surgieron de sus planteamientos (Russell, 1946, p. 603). En este período
conoció a Isaac Newton y al poeta, crítico literario y dramaturgo John Dryden.
Murió en 1704. En su epitafio reza lo siguiente:
Detente, viajero.
Aquí yace John Locke. Si te preguntas qué clase de hombre era, él mismo te
diría que alguien contento con su medianía. Alguien que, aunque no fue tan
lejos en las ciencias, sólo buscó la verdad. Esto lo sabrás por sus escritos.
De lo que él deja, ellos te informarán más fielmente que los sospechosos
elogios de los epitafios. Virtudes, sí las tuvo, no tanto como para alabarlo ni
para que lo pongas de ejemplo. Vicios, algunos con los que fue enterrado. Si
buscas un ejemplo que seguir, en los Evangelios lo encuentras; si uno de vicio,
ojalá en ninguna parte; si uno de que la mortalidad te sea de provecho, aquí y
por doquier. Que nació el 29 de agosto del año de Nuestro Señor de 1632, y que
falleció 28 de octubre del año de Nuestro Señor de 1704, este epitafio, el cual
también perecerá pronto, es un registro (Téllez, 2009).
Era Locke en sus últimos años un hombre rico y
famoso, gracias a que invirtió en tierras, en bonos e hizo préstamos (Várnagy,
2000, p. 51).
En
cuanto a la evolución de su pensamiento político, afirma Colomer, que Locke
primero fue admirador de Carlos II, contrario a la guerra civil; adepto a la
Restauración y finalmente apoyó el reinado de Guillermo de Orange (Colomer,
1991, p.14).
sobre los escritos de locke
Locke
empezó a publicar sus obras a partir de los 57 años de edad, las primeras de
modo anónimo. En ellas, Locke trata los temas de forma práctica. Su pensamiento
es claro y su lenguaje convincente. La libertad es la idea básica que reflejan
las principales obras que dan forma al pensamiento político de Locke: La epístola sobre la tolerancia (1689),
versa, obviamente, sobre la tolerancia, y hasta cierto punto sobre la libertad
religiosa. Dos tratados sobre el gobierno civil (1690), habla
sobre la libertad política, y Consideraciones
sobre las consecuencias de la disminución del interés y la subida del valor del
dinero (1691) Sobre la libertad económica (Miranda, 1991).
En
gran medida el impacto de la obra de Locke se debe al contexto en el que fue
publicada, ya que expresa la opinión de la clase más poderosa de ese momento en
Inglaterra: la burguesía (Touchard, 1972, p. 294). Este planteamiento es
seguido por Russell (1946) cuando afirma que la obra de Locke representa los
ideales de la revolución de 1688. Considera a Locke “el más afortunado de los filósofos”. Esto así, porque los
planteamientos de Locke eran compartidos y fueron puestos en práctica por
quienes asumieron el poder en Inglaterra en 1688 (p. 604).
Además,
la filosofía política del padre del empirismo racionaliza los principales
postulados del partido Whig[10]
y representa el fundamento teórico del liberalismo político (Mora, 1965).
La
teoría política de Locke y su gnoseología están relacionadas, ambas se
fundamentan en el empirismo, toda su filosofía, como dice Touchard: “implica el poder del hecho;” concede
valor al hecho siempre que lo pueda
justificar racionalmente.
Para
Locke, política y filosofía persiguen el mismo objetivo: la felicidad:
En efecto, [continua Touchard] para Locke el
hombre es un ser razonable y la libertad es inseparable de la felicidad. El fin
de la política –el mismo que el de la filosofía-- es la búsqueda de una
felicidad que reside en la paz, la armonía y la seguridad”. No hay
felicidad –según lo dicho- sin un sistema político adecuado, y no debe haber
política que no persiga la felicidad del pueblo (Touchard, 1972, p. 294).
También,
Josep M. Colomer (1991) al hablarnos de la teoría del Estado en John Locke, nos
muestra de forma implícita la relación que existe entre la reflexión política
del filósofo y su gnoseología empirista:
En tanto que político liberal, Locke limita,
pues, el ámbito de competencias del Estado a la «decisión sobre las
controversias» entre los individuos, en un marco de pluralidad y tolerancia. La
observación empírica de la experiencia nos muestra una diversidad de opiniones
e intereses entre los hombres, explicable por la elección de diferentes vías
individuales de búsqueda de la felicidad, que hacen inevitable el desacuerdo y
el conflicto. De ahí se desprende la necesidad de un Estado y la explicación de
su existencia (p. 19).
Por
otro lado, puesto que para Locke, el conocimiento no se sustenta ni en la
autoridad ni en la revelación, — sino en la experiencia — no es posible un
conocimiento absoluto. Partiendo de premisas empiristas, es decir, de la noción
de que el conocimiento es el resultado de la relación de ideas que surgen de la
experiencia, el filósofo considera que ningún conocimiento debe ser asumido
como absolutamente cierto, sino, sólo como probable. Cuando extrapola esto a la
esfera política, concluye que un poder
absoluto no es sustentable desde una perspectiva teórica, idea que sí asume
Thomas Hobbes (Santillán, 2005).
En
pocas palabras, el filósofo desarrolla su visión política y gnoseológica,
partiendo de la consideración de problemas de su tiempo y hechos actuales (s.
XVII) e históricos, con el fin de encontrar soluciones prácticas.
Por
tanto, en John Locke, existe una relación estrecha entre reflexión
filosófico-política, la búsqueda de la felicidad como fin último y su teoría
del conocimiento empirista.
obras
- An Essay concerning Human Understanding (Ensayo
sobre el entendimiento humano). La primera edición es de 1690. Se había
publicado un resumen en francés en la Biblioteque universelle de Le Clerc en
1688.
- Two Treatises of Civil Government (Dos tratados sobre el gobierno
civil) de 1690. El primer tratado es una refutación de la obra Patriarcha de Sir Robert Filmer, quien
defendía el derecho divino de los reyes a gobernar. En realidad, la refutación
de Locke está dirigida a un grupo de predicadores contemporáneos que abogaban
por la monarquía absoluta cuya base teórica era el Patriarcha de Filmer. En el segundo tratado Locke desarrolla sus
propias ideas políticas. En este escrito, el filósofo de manera preliminar nos
dice que su propósito es justificar la “Revolución Gloriosa” y de paso,
legitimar la coronación de Guillermo de Orange. Pero se sabe que la redacción
(no así su publicación) de dicha obra precede por mucho a 1688.
- Some Thoughts concerning Education (Algunos pensamientos
sobre la educación), publicado en 1693. Durante mucho tiempo fue la obra
filosófica sobre educación de mayor influencia en Inglaterra. Traducida a
varios idiomas durante el siglo XVIII.
- The Reasonableness of Christianity (La razonabilidad del
cristianismo), Salió de la imprenta en 1695.
- Carta sobre la tolerancia, de 1689 publicada en latín, y de
forma anónima. Más adelante, Locke
publicó otras dos cartas sobre la tolerancia, 1690 y 1693. En 1706 se publica
otra carta sobre la tolerancia (incompleta), acompañada de algunos
razonamientos sobre los milagros, de un trabajo sobre las ideas del filósofo
francés Nicolás Malebranche, además de sus memorias de Lord Ashley y algunas
cartas (Copleston, 1993, pp.72-73).
- Consideraciones sobre las consecuencias de la disminución del interés y
la subida del valor del dinero (1692). Se trata de una crítica a
la reducción legal del tipo de interés inferior al determinado por la ley
natural. Locke entendía que todo lo relacionado con el ámbito económico era
regido por leyes naturales, lo que incluye el precio de los bienes.
- Otras consideraciones sobre la subida del valor del dinero (1695).
Aquí expresa su desacuerdo con la alteración por parte del gobierno del valor facial[11] de la moneda.
conclusiones
John Locke fue un hombre que asumió las
ideas de vanguardia de su época, tanto en el plano filosófico como en el
científico. Sabemos que uno de los principales estímulos para que Locke se
dedicara por completo a la filosofía fue la lectura de la obra de Descartes,
pues aborrecía la escolástica que era la filosofía que se enseñaba en Oxford
donde él estudió. Así mismo su relación con Lord Ashley en el campo de la
política y sus estudios con el químico Boyle, entre otros contactos
importantes, además de los eventos socio políticos (guerra civil inglesa
1642-1651, la Republica de Cromwell, Restauración de los Estuardo 1660 y la
Revolución gloriosa, principalmente) que le tocó presenciar, los
descubrimientos científicos y las nuevas ideas políticas que condicionaron su
época, el auge de la clase burguesa y la consolidación del modo de producción
capitalista, los estragos de las “guerras de religión” (guerra de los treinta
años 1618-1648), más su temperamento moderado y su actitud desdeñosa frente a
todo fanatismo (de ahí su afán por la tolerancia religiosa), moldearon en gran
medida el corpus de sus ideas filosóficas.
referencias
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Colomer, J. M. (1991). Capítulo 1: Ilustración y liberalismo en Gran Bretaña: J. Locke, D. Hume, los economistas clásicos, los utilitaristas. En F. Vallespín (Comp.), Historia de la teoría política (Vol. 3). Madrid, España: Alianza Editorial.
Fernández, L. J., & Soto, J. M. (2006). Historia de la filosofía moderna (2ª ed.). España: Ediciones Universidad de Navarra, S.A.
Gil-Delgado, M. S. (2013). Acción y pensamiento político de John Locke: del conformismo a la revolución. Revista de Estudios Políticos (nueva época), (160), 60-61. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4281307
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[1] Las relaciones comerciales de los países europeos estaban basadas en el mercantilismo: corriente de pensamiento económico, cuya idea básica era que la riqueza de la nación se lograba acumulando metales preciosos como resultado de un saldo positivo de la balanza comercial.
[2] Se trata del Parlamento largo como se le conoce en la historia de Inglaterra, y que se reunió de modo intermitente de 1640 a 1660.
[3] Aparte de la petición de que el ministro del gobierno Strafford fuese enjuiciado. Aceptado el pedimento Strafford fue decapitado.
[4] El Edicto de Nantes fue firmado 1598 por Enrique IV de Francia, este decreto “autorizaba” la libertad de conciencia y una libertad de culto limitada a los calvinistas. Desde 1660 Luis XIV desarrolló una “política de conversión” del protestantismo al catolicismo.
[5] Russell considera a Locke el “apóstol” de la Revolución gloriosa de 1688.
[6] El canciller de la universidad de Oxford John Owen mantenía una política de tolerancia religiosa- que según Abbagnano- no dejó de influir en el joven Locke. Nicolás, Abbagnano, Historia de la filosofía, vol. 2, 4ta edición (Barcelona, España: Hora, S.A., 1994), 288.
[7] Robert Boyle (1627-1691) químico inglés. Pionero en la experimentación en el campo de la química, específicamente en lo relativo a las propiedades de los gases.
[8] Exclusion Bill es un proyecto de ley que buscaba excluir de la sucesión al trono de Inglaterra y de Irlanda al hermano del rey, Jacobo, más tarde Jacobo II de Inglaterra, debido a su catolicismo. Los Tories se opusieron a esta medida, mientras que el denominado "Country party", antecesor de los whigs, apoyaba el proyecto.
[9] La Rebelión de Monmouth de 1685, fue un intento de derrocar a Jacobo II quien se había convertido en rey de Inglaterra a la muerte de su hermano mayor Carlos II en 1685.
[10] Partido liberal británico, uno de sus fundadores fue Lord Ashley el amigo y mentor político de Locke.
[11] Se denomina valor facial al valor asignado a los instrumentos de pago durante su creación y emisión según la casa de emisión. Se distingue del valor real, en que este varía, según la inflación.